Páginas de las Historias

08 junio, 2010

Respiro

Hace tanto tiempo que no había escuchado este silencio que permití que el ruido exterior se colara a mis adentros. Quizá sea que me entretengo estando ocupada, quizá sea que prefiero pensar en trabajo que pensar en lo que debería estar haciendo ahora mismo.

Me he dejado engañar por el dinero. Trabajo desde las nueve de la mañana, a veces hasta antes, cuando suena mi blackberry porque la tengo prendida todo el tiempo, no vaya a ser que alguien necesite algo que yo pueda arreglar... No vaya a ser que a las dos de la mañana decidas marcarme y preguntarme si es que estoy bien.

Me dejé engañar por los placebos indirectos que trae el trabajo arduo. Dejo que mis noches se llenen de pendientes y mi cabeza de posibles soluciones que después se convierten en mi propia salvación, para no volver a caer en ti.

He tratado de olvidarte pero me resulta muy complicado, a veces creo que te he llegado a necesitar tanto o más de lo que alguna vez me necesitaste a mi. Solías decirme que era como un rayo de luz en tu vida oscura, que era la flor en el pantano... Y todas esas cursilerías que tiempo después, descubrí copiabas de un poemario hecho por un escritor que nunca se hizo famoso. Que fiasco eres.

Y es por eso que me refugie en esta oficina, trabajando catorce horas diarias, gritándole al mundo (pero bajito) que yo, que yo estoy muy ocupada con todo esto, que si no soy yo ¿Entonces quien va a venir a arreglarlo? Acá sí soy importante. Y me digo a mí reflejo por las madrugadas que nada importa, más que mantenerme ocupada... Pero entonces, veo en el librero viejo esa pasta roja que corresponde al libro que dejaste antes de irte y comienzo a leerlo... Y comienzo a pensar que sería mejor cerrarlo... Cerrar recuerdos y no verlos pasar...

Pero la curiosidad mató al gato y encontré, en la hoja 79, el siguiente fragmento:

No me busques, yo solo llegaré.
No me pidas, yo solo te suplicaré.
No corras, camina, que del camino, me encargo yo.

Lo cierro inmediatamente, la lluvia comienza a caer.
Enciendo un cigarrillo, son ya las cuatro de la mañana. Tengo cita a las nueve y media... No puedo dormir.

Entonces, suena el celular. Eres tu.

No contestó aunque siento que mi subconsciente me mata por dentro. Dejo que suene, hasta que te vas. Miro al cielo: Hay estrellas. Sonrío.

Mañana, llegaré tarde al trabajo.





Escrito para mi primo y su amiga,
únicos lectores de este blog últimamente.
Perdón por la tardanza, a veces me hace falta inspiración
y otras tantas... Ganas.

4 historia(s) relacionada(s):

Octavio dijo...

en ocasiones el mundo se conecta contigo.
hoy con un cafe en mano y una platica de 2 horas y despues aparece en este blog algo similar.

siempre me agrada leerte.

solo que por favor no nos olvides Lenna.


Un abrazo.
Tavo

Lolita dijo...

Me gustan esas historias en donde se cambia al personaje principal. Uno siempre debiera cambiar.

Siempre.

Octavio dijo...

exacto..
estoy de acuerdo uno siempre deberia de cambiar.
cambios grandes.


Psicomagia

Lenna dijo...

Es agradable escribir, cuando ya te esperan.

Gracias.